Casillas Conjugadas

por: Alvaro Galvis Aragón

Abstracto

El concepto de “oposición” es tan antiguo como el propio ajedrez, mientras que el concepto de “casillas conjugadas” data tan sólo de las primeras décadas del siglo XX. A principios de nuestro siglo, Chigorin señaló brevemente la importancia de las casillas conjugadas. Pero su verdadero conquistador fue Grigóriev quien, en 1922, hizo el primer intento de profundizar teóricamente este tema. Se le deben ciertas síntesis importantes que pueden considerarse, sin duda alguna, como los primeros pasos de una nueva teoría. 

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En este diagrama los peones a6 blanco y b6 negro, son de “mírame y no me toques”; el primero que ataque el peón, pierde (ante 1. Rb5, seguirá Ra7). La posición Rb5 - Ra7 es de zugzwang por partida doble es una posición decisiva que conviene ocupar con la salida. Por ello los reyes maniobran a fin de ocupar las casillas conjugadas  b5 y a7 después de la jugada del adversario; 1. Rb4!, Ra8!; 2. Rc4, Rb8; 3. Rb4!, Ra8!. El rey blanco no puede alejarse de la casilla b5 y su homologo negro de la casilla a7 (ley de las distancias críticas).

Las casillas decisivas b5 y a7 se encuentran a distancias de caballo. A las casillas de retaguardia de b5 (a4, b4 y c4) corresponden las casillas de retaguardia de a7 (a8 y b8). Como las negras sólo deben vigilar una casilla, su rey puede ocupar cualquier casilla de la retaguardia, independientemente de la que ocupe el rey blanco. En este caso no hay correspondencia entre los diversos campos de la retaguardia. Nada impide las maniobras de los  reyes, y el resultado nulo de la partida es evidente.

“Con una sola posición  decisiva, la partida suele acabar en tablas en el caso de que el rey pasivo disponga, por lo menos, de dos casillas colindantes de la retaguardia para maniobrar”  (Grigóriev, 1922).

En esta posición las negras impiden la jugada  Rb6, que sería fatal para el peón de a6. La posición de los reyes en c5 y c7 es “decisiva”. Si el rey blanco consiguiese ocupar la casilla d6, las negras responderían con d8, para no permitir la coronación del peón c6. Debido a eso se establece la conjugación de las casillas d6 y d8 (segunda “posición decisiva”). Después de Rd5, el rey blanco puede ocupar bien d6 o c5, lo cual obliga a las negras a responder con 1… Rc8, a fin de tomar la debida casilla conjugada: d8 ó c7. Es evidente entonces que las casillas d5 y c8 se corresponden mutuamente (tercera  “posición decisiva”). Quedan, pues, determinadas las principales zonas críticas y podemos pasar al estudio de las casillas de retaguardia.

En este segundo diagrama se observa  que las casillas de la “zona critica” en el campo de cada uno de los contrarios se agrupan en torno del punto  inaccesible, con el que forman un pequeño cuadrado. Por ejemplo, para las blancas es inaccesible la casilla c6, ocupada por el peón, que justamente con las casillas 1, 2, 3 forman un cuadrado; lo mismo ocurre con las casillas d7 ó b7, inaccesible para el rey negro. Teniendo esto en cuenta, resulta fácil, en muchos casos, precisar con la vista la distribución de las “zonas principales” junto a los puntos inaccesibles.

 

Después  de 2. Rd4, el rey blanco puede ocupar una de las casillas decisivas de la zona principal  c5 ó d5; por ello las negras deben jugar 2… Rb8 ó Rd8, conservando la posibilidad de ocupar, a su vez, la casilla equivalente en su zona crítica, la c7 ó c8. Hasta ahora las negras han tenido siempre casillas conjugadas (en este último caso son conjugadas las casillas d4 y b8).

En este diagrama, las casillas b8 y d8 están marcadas con el número 2, ya que estas dos casillas, aunque no colindantes, son afines por su significación. Equivale a estas casillas la d4 de las blancas, pero en la designación de esta última debemos señalar que se trata de un escaque nuevo para las blancas, tomado de la “retaguardia”; las negras carecen de un campo análogo y se ven obligadas a buscar su equivalencia en una de las casillas de la “zona principal”.

Las blancas juegan ahora 3. Rc4, amenazando la casilla c5 ó d5, pero el rey negro ya no tiene segundo escalón que le permita pasar a c7 ó c8, la equivalente de la casilla c4 es la b7 ó d7, pero son inaccesible a las negras que pierden la conjugación y, por culpa de ello, la partida.

Así pues, “la  parte pasiva pierde cuando solo una casilla suya es la conjugada de dos colindantes del adversario” (Grigóriev, 1922).

Recordemos brevemente la solución: 1. Rd5, Rc8; 2. Rd4, Rb8; 3. Rc4!; 3… Rc8 (pierde la conjugación); 4. Rd5 (las blancas toman la conjugación de la zona principal) … Rc7; 5. Rc5, y ganan. Se ha llegado a la posición inicial, pero con la salida de las negras. Para ganar tiempo (dejar la salida al adversario), las blancas han utilizado el triangulo formado por las casillas d5, d4 y c4. La razón de este procedimiento, prácticamente importante, reside en la necesidad de una mayor libertad de maniobra del rey activo que conduce al adversario a la pérdida de la conjugación.

Hemos visto que el juego en la anterior posición no se atenía a las reglas de la oposición. Algunas casillas conjugadas (1,2) respondían a los requerimientos de la “oposición vertical”; otras, la d4 y b8, a los de “oposición rectangular”, y las casillas d5 y c8 se encontraban a larga distancia de caballo. La jugada 3 de las negras, Rc8 (en respuesta a 3. Rc4), con la cual habían tomado la oposición distante, significó el desmoronamiento de la defensa. Resulta evidente que el concepto de casillas conjugadas es más amplio y supone un método más general de juego que el concepto de oposición; cabe decir que éste viene a ser su parte integrante.

Analicemos otra posición donde las casillas conjugadas juegan un papel decisivo en el rumbo de la partida.

En este diagrama la “posición decisiva” es la que ocupan los reyes, y no se ve ninguna otra. Si el rey blanco maniobra por las casillas f3, g3 y h3, el negro puede hacer lo mismo por h6 y h7, para responder a Rg4 con Rg6. Tampoco se consigue nada con f7, pues el rey blanco no logra dominar las casillas clave del peón e6. Así pues, la partida es tablas, lo mismo que en el  diagrama 1 de este articulo (una sola posición decisiva; el rey pasivo dispone de dos escaques colindantes para maniobrar). Sin embargo, si las negras cometen un error en la defensa, pierden, por ejemplo: 1. Rf3, Rf7? (¡oposición perjudicial!); 2. Rg3 y ganan las blancas porque el rey negro no tiene una casilla colindante para maniobrar (la casilla g7 es inaccesible para él).

Si desplazamos la distribución de las figuras a la izquierda como se observa en el diagrama, la situación cambia radicalmente. Además de la posición decisiva Rf4-Rf6, encontramos otra: Rh4-Rg6 (ante rey blanco en h4 no se puede responder con h6, pues el rey negro se ve obligado a maniobrar en el cuadrado del peón e6). Ahora es fácil establecer las zonas conjugadas; a Rg3, las negras deben responder Rg7; si las blancas juegan Rf3, el rey negro pasa a g6. Pero las blancas pueden ocupar la casilla h3 y en este caso, como las negras no pueden disponer de h6, se ven obligadas a jugar Rf6. Resulta que sólo la casilla f6 equivale a las casillas f4 y h3; sin embargo, todavía no hay mal en eso para las negras, pues esas casillas no son colindantes y no se ve el mate inmediato. Así pues, hemos establecido las zonas principales.

Recurriendo a la explicación que se ha dado al tratar el ejemplo anterior, en este caso se puede establecer con mayor rapidez las zonas principales: el punto inaccesible para las negras es f7 y el g4 de las blancas (la zona de las blancas está situada a ambos lados de este punto).

Examinemos ahora las casillas de la retaguardia, se puede observa enseguida que, estando el rey blanco en g2 (amenaza con ocuparlas casillas 2, 3,1), las negras se hallan indefensas, ya que la casilla conjugada f7 es inaccesible al rey negro. Por consiguiente, para ganar la partida, el rey blanco debe ocupar la casilla g2. Sin conocer el método de las casillas conjugadas es difícil comprender esta solución.

Así pues, 1. Rf3, (se puede jugar también 1. Rg3); 1… Rg6; 2. Rg2!, Rf6 (las otras alternativas no son mejores); 3. Rh3! (las blancas establecen la equivalencia en la zona principal y, sin perderla, se acercan a los puntos de invasión); 3…Rg7; 4. Rg3!, Rg6; Rh4! (supondría pérdida de tiempo jugar 5. Rf3), las blancas ganan.  

Los dos ejemplos desglosados anteriormente explican con suficiente plenitud, para comenzar, la esencia del método de casillas conjugadas. En mis próximas entregas se estudiara con más profundidad tan interesante tema.

Cabe anotar que la teoría de casillas conjugadas ha dado origen y ha fundamentado con lógica irrefutable la siguiente tesis:

En situaciones de zugzwang mutuo (teniendo los peones inmóviles), a las posiciones del rey activo equivalen siempre posiciones estrictamente determinadas del rey pasivo, y esta dependencia se extiende a todas las casillas colindantes, donde pueden maniobrar los reyes, formando “zonas conjugadas” en ambos bandos.

Las casillas conjugadas vienen a ser como una especie de faro para los reyes en sus maniobras. La parte activa procurará ocuparlas para ganar, la pasiva para hacer tablas, pero siempre de forma que, ocupando ambos reyes las casillas conjugadas, el adversario esté en continua situación de zugzwang. GRIGÓRIEV, 1922.

No tiene ninguna importancia la distribución de los reyes en las posiciones de zugzwang; pueden tener la forma de una oposición corriente o bien otra cualquiera en dependencia de la estructura de los peones. Vemos, pues, que la oposición no es más que un accidente particular de la conjugación, pese a su importancia y a la frecuencia con que se da en la práctica.  

Si el concepto de “oposición” es tan antiguo como el propio ajedrez (encontramos su aplicación práctica en manuscritos del siglo IX), el concepto de “casillas conjugadas” data tan sólo de las primeras décadas del siglo XX. A principios de nuestro siglo, Chigorin señaló brevemente la importancia de las casillas conjugadas. Pero fue Grigóriev quien, en 1922, hizo el primer intento de profundizar teóricamente este tema. Se le deben ciertas síntesis importantes que pueden considerarse, sin duda alguna, como los primeros pasos de una nueva teoría.  

Bibliografía

Este artículo fue fundamentado en el fascinante libro: Finales de peones, I. Maizelis

 

 

PARA SEGUIR APRENDIENDO SOBRE ESTE TEMA TE INVITAMOS A VER CASILLAS CONJUGADAS II (SISTEMA RECTANGULAR)

 

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Comentarios: 6
  • #1

    Francisco Díaz (lunes, 12 abril 2010 11:38)

    Sencillamente Fascinante !!!!

  • #2

    unasombra (jueves, 05 abril 2012 01:25)

    Un artículo que -no exagero- me iluminó... Intenté entender el capítulo "Zugzwang y la teoría de las casillas críticas" del genial libro PREPARACIÓN DE FINALES de Speelman, pero no entendía cómo se asignaban los números y era de ahí en más, todo era chino básico.
    ¡Te felicito por trabajo, mil gracias!

  • #3

    ChiragChitvan (lunes, 09 julio 2012 07:44)

    Thank you for information

  • #4

    Dwayne (sábado, 21 julio 2012 18:33)

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